Cuentos encantados
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33. Alibabá y los 40 ladrones

14 min 57 s

Cuentos encantados 33. Alibabá y los 40 ladrones Listo para escuchar
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Descripción del episodio

Este cuento trata sobre la famosa cueva de Alíbabá y cómo consiguió vencer a 40 ladrones... Hace mucho tiempo, en una lejana aldea, en el desierto persa, vivían dos hermanos huérfanos muy pobres. El mayor de ellos era Kassim y el pequeño Alí Babá. Aunque siempre habían sido muy pobres, Kassim odiaba trabajar y esforzarse pero en cambio soñaba con ser rico y tener mucho dinero. Como era muy ambicioso, estaba decidido a hacer lo que fuera para conseguir su propósito. Un día conoció a una muchacha adinerada y decidió casarse con ella para así poder tener una vida de riqueza, como siempre había soñado. Así era Kassim, pero Alí Babá era muy diferente. Él odiaba aprovecharse de la gente, era muy honrado y trabajador. Se ganaba la vida humildemente trabajando como leñador y todo el mundo le quería por su buen corazón. Tanto era así que a diario recibía buenas propinas que iba guardando y ahorrando pensando en el futuro. Con el tiempo, consiguió ahorrar suficiente dinero para poder comprar un burro para cargar más leña, y así poder granar más dinero y mejorar su posición.... Poco a poco fue acumulando más y más monedas hasta hacerse con un total de tres burritos, que le hicieron incrementar sus venta de leña cada vez más. Los otros leñadores admiraban a Alí Babá por su gran esfuerzo y honradez. Sin embargo, algunos también le tenían envidia al ver como su negocio crecía y cada vez vendía más y más leña. Un día, mientras Alí Babá cortaba leña en lo más profundo del bosque con sus tres asnos pastando alrededor, oyó un gran ruido en la oscuridad. Al principio, Alí Babá no le dio importancia, sin embargo, cuando se quiso dar cuenta sus asnos habían desaparecido. - ¡Amín, Jamal, Tarek! ¿Donde estáis? - gritó Ali preocupado Pero no obtuvo respuesta. Muy asustado por ellos, Alí Babá trepó a un árbol para intentar ver dónde se habían metido los asnos. Le costó subir debido a su larga túnica, pero desde lo alto del árbol pudo ver a un grupo de maleantes que se acercab